Las 10 mejores aperturas del rock, según The Groove Club (versión alternativa)

La canción que abre un disco no es la primera por casualidad. Es el golpe de efecto, la puerta de entrada, el contrato emocional que el álbum firma contigo en segundos. Si engancha, te quedas. Si falla, todo se tambalea.
En rock (y sus mutaciones de punk, metal, alternativo, emo, hard rock), el LP no es solo un tracklist, es un momento encapsulado. Y el tema de apertura tiene una misión desagradable y gloriosa a la vez, la de presentarte el mundo, el tono y la actitud como si fuera el primer plano de una película.
Con eso en mente, aquí van 10 canciones que entendieron perfectamente cómo arrancar un álbum y dejar una marca difícil de borrar.
1) "Rats" — Ghost (Prequelle, 2018)
Arrancar Prequelle con "Rats" es como abrir una cortina de teatro y encontrarte con una banda que suena a estadio, pero con colmillos. El riff entra con esa mezcla de hard rock clásico y malicia pop que Ghost maneja como nadie. Pegadizo, elegante y sin pedir permiso. Es una bienvenida gigante, con estribillo diseñado para corearse y un aire apocalíptico que deja claro el concepto del disco: peste, decadencia, espectáculo. Si el álbum es una misa negra con luces de neón, "Rats" es el primer "amén" que te engancha.
2) "The Funeral" — YUNGBLUD (YUNGBLUD, 2022)
"The Funeral" entra con energía nerviosa y actitud de manifiesto generacional, de esas canciones que suenan a "me da igual caer bien, necesito decir esto ya". Es pop-punk filtrado por estética moderna, con producción grande, ritmo urgente y un gancho que funciona como grito colectivo. YUNGBLUD te arrastra a su fiesta rara, donde el drama se baila, la rabia se maquilla y la vulnerabilidad se vuelve combustible.
3) "ZITTI E BUONI" — Måneskin (Teatro d'ira – Vol. I, 2021)
"ZITTI E BUONI" es una patada en la puerta con traje ajustado. El tema abre el álbum con esa sensación de banda que se cree el cuento (y con razón). Riff atacante, ritmo, actitud de rock clásico pasada por una batidora moderna. Es directa, provocadora y con un tempo que pide escenario grande. El mensaje también importa: cállate y compórtate, pero dicho por alguien que nació para no obedecer. Como apertura, es perfecta porque define el personaje del disco, que es arrogante, eléctrico y sin complejos.
4) "I Was Made For Lovin' You" — KISS (Dynasty, 1979)
Pocas aperturas son tan descaradas y tan efectivas. KISS abre Dynasty con un himno que no intenta ser "puro rock" para agradar a los puristas. Se entrega al ritmo, al brillo y a la pista de baile sin perder su identidad de banda gigantesca. Ese beat insistente, el bajo marcando la ruta y el estribillo que se te pega aunque no quieras… es el sonido de una banda entendiendo el tamaño de su propio espectáculo. Es una declaración de alcance masivo.
5) "Smells Like Teen Spirit" — Nirvana (Nevermind, 1991)
Hay aperturas que son buenas y aperturas que cambian el mapa. "Smells Like Teen Spirit" inicia una época, además de un álbum. El riff es una sirena generacional, la batería entra como un portazo, y la voz de Kurt suena a rabia, ironía y cansancio con el mundo, todo al mismo tiempo. Más que la canción, es el momento en que una escena dejó de ser subterránea y se volvió idioma global. Como primera pista, sigue teniendo ese poder raro. Lo escuchas y algo se reacomoda por dentro.
6) "American Idiot" — Green Day (American Idiot, 2004)
Pocas introducciones son tan inmediatas como ésta. American Idiot arranca con una alarma de tres acordes y un mensaje que no se anda con rodeos. Es punk en versión estadio, con filo político, estribillo explosivo y ese tono de "esto es una ópera, pero con gasolina". La canción define el concepto del álbum desde el segundo uno. Una crítica social envuelta en melodías enormes. Y lo más impresionante es que, con los años, suena menos a documento de época y más a espejo incómodo.
7) "Can You Feel My Heart" — Bring Me The Horizon (Sempiternal, 2013)
Abrir Sempiternal con esta canción fue una jugada maestra. No entra con la máxima velocidad, entra con atmósfera. Sintetizadores, tensión, un pulso que crece y una sensación casi cinematográfica. Es el inicio de un disco que entiende la emoción como un golpe físico. Melancolía, épica y distorsión. "Can You Feel My Heart" marcó un punto de inflexión para BMTH. Con esta canción, el metalcore dejó de ser solo agresión y se conviertió en arquitectura emocional, construida para sobrevivir a la repetición y al tiempo.
8) "War Pigs" — Black Sabbath (Paranoid, 1970)
La oscuridad también tiene formas de presentarse, y "War Pigs" lo hace como un ritual. Ese arranque pesado, ominoso, con el riff de Iommi abriendo un paisaje de guerra y condena, es una clase magistral de cómo empezar un álbum con autoridad. No hay prisa, hay peso. Hay amenaza. Y hay un mensaje que no se disfraza. Si el heavy metal es un lenguaje, aquí está una de sus frases más contundentes, puesta en el lugar correcto, al inicio, como advertencia.
9) "Poison" — Alice Cooper (Trash, 1989)
"Poison" abre Trash con una sonrisa peligrosa, sexy, sucia, magnética. Es hard rock de finales de los 80 con producción, un riff y un estribillo diseñado para quedarse a vivir en tu cabeza. Alice Cooper entiende el show, la teatralidad, el exceso y el gancho. Como apertura, funciona porque te deja claro el tono del disco. Seducción venenosa, glamour oscuro y una energía que te hace mover la cabeza aunque estés intentando hacerte el serio.
10) "DISCIPLE" — The Warning (ERROR, 2022)
Arrancar ERROR con "DISCIPLE" es decir "aquí venimos en serio". El riff entra firme, la batería empuja con decisión y la canción te coloca en ese punto exacto donde el hard rock moderno parece clásico sin sonar viejo. Hay músculo, hay melodía, y sobre todo hay identidad. The Warning suena a banda que ya entendió su tamaño y su propósito. Como tema de apertura, "DISCIPLE" es el prólogo ideal. Energía directa, actitud contundente y un "vamos" que no necesita explicación.
Redacción: Izan López
