Dei V llena el Movistar Arena en Madrid con un show ambicioso, aunque irregular en conexión

12.03.2026

El pasado 6 de marzo, Dei V conquistó el Movistar Arena de Madrid con un concierto con cartel de sold out. Durante cerca de dos horas y con un setlist de 50 canciones, el artista puertorriqueño hizo un directo intenso y ambicioso en formato, dejando claro por qué se ha convertido en una de las figuras más visibles del reguetón actual.

La noche estuvo estructurada en tres bloques, una división que ayudó a ordenar un repertorio larguísimo y cargado de hits, colaboraciones y fragmentos muy reconocibles dentro de la escena urbana. El primer tramo arrancó con "Quién es Dei V?", el tema que da nombre al álbum que impulsó definitivamente su popularidad. Sobre el escenario, la propuesta fue bastante sencilla, con unas bailarinas y un DJ en el centro bastaron para sostener el show a nivel visual. No hubo grandes efectos ni una producción especialmente recargada, el peso de la noche recaía casi por completo en el repertorio y en la presencia del artista.

A lo largo del concierto, Dei V fue interpretando muchas de sus colaboraciones más conocidas, aunque sin invitados sorpresa, pese a que era algo que parte del público esperaba. Esa ausencia se notó especialmente en una noche construida también desde sus feats más populares, donde la expectación por alguna aparición especial estuvo flotando durante buena parte del show.

Antes de dar paso al segundo bloque, uno de los interludios más importantes de la noche salió desde las pantallas. En ellas apareció Lito Mc Cassidy, reivindicando los orígenes del género y recordando las dificultades que marcaron sus primeros años: "Tú estabas ahí cuando luchamos contra la opresión de un gobierno que quería silenciar nuestra voz, o cuando la policía nos perseguía por el hecho de ser raperos o reguetoneros". Y remataba con una frase que servía casi como declaración de intenciones para el resto del concierto: "Lo que un día fue rebeldía, hoy es inspiración". Tras esa introducción, Dei V volvió al escenario con "VVS".

Fue en este segundo tramo donde se concentraron algunos de los temas más reconocibles del repertorio, como "La Presidencial", "Barbie" o "Dame Lu". También fue entonces cuando el artista se puso una bandera de España al cuello, que después dejó junto a la mesa del DJ, donde se mantuvo durante el resto de la noche. El gesto funcionó como uno de los símbolos más visibles del concierto y reforzó esa conexión que Dei V viene construyendo con el público español.

El tercer y último bloque quedó reservado para sus mayores éxitos, las canciones que levantaron definitivamente el recinto y convirtieron el tramo final en una fiesta mucho más reconocible para el público general. Ahí llegaron temas como "BADGYAL" con Saiko o "VeLDÁ" con Bad Bunny, dos de los momentos de mayor euforia de la noche y también de los pocos en los que el Movistar Arena pareció activarse de forma más unida.

Si algo dejó una sensación algo desigual fue precisamente la respuesta del público durante buena parte del concierto. Más allá del tirón de los últimos éxitos, el ambiente a veces parecía más frío de lo esperado para un recinto lleno y para un artista en un momento tan fuerte de exposición. La reacción creció en la recta final, cuando llegaron los temas más conocidos, pero durante varios tramos del show faltó algo más de intensidad desde el público. No fue una noche especialmente explosiva en ese sentido, y eso restó algo de impacto a un repertorio que, por volumen y duración, aspiraba claramente a lo grande.

La sensación general fue la de un concierto potente en cifras, en presencia y en relevancia para Dei V, pero menos contundente en emoción de lo que podía prometer sobre el papel. También influyó que el artista hablara poco durante la noche, dejando escasos momentos de interacción más allá del propio avance del setlist. Todo estuvo muy apoyado en la sucesión de canciones, casi sin pausas narrativas ni demasiados desvíos respecto al guion previsto.

El cierre llegó con "Te Capie", poniendo fin a una noche importante para el artista puertorriqueño. No deja de ser imoprtante ver su evolución, de actuar en salas hace apenas unos años a llenar ahora todo un Movistar Arena. El crecimiento es evidente y el respaldo del público también. Y aunque el concierto no tuvo demasiados giros, ni invitados, ni una puesta en escena especialmente espectacular, sí dejó un mensaje claro sobre el escenario, que el reguetón sigue teniendo músculo, escala y capacidad de convocatoria.

Puede que no fuese una noche especialmente mágica ni una de esas citas que se recuerdan por la sorpresa, pero sí fue otra confirmación del momento que vive Dei V. Madrid respondió llenando la arena. Ahora queda ver cuál será el siguiente paso de un artista que ya juega en recintos grandes y que sigue ampliando su lugar dentro del mapa urbano internacional.


Redacción: Eva María Sierra

Fotografía: Rodrigo Ji

Acreditación: Artist Publicist