¿Son el hip-hop y la electrónica musicalmente pobres? El dardo de Gene Simmons y el debate que no se cansa

12.02.2026

Hay debates que vuelven. Cambian los nombres, se actualiza el contexto, pero la pregunta es la misma. Esta semana reapareció con fuerza por culpa (o gracias) a Gene Simmons. El bajista y cantante de KISS volvió a agitar el avispero al cargar contra la presencia del hip-hop en el Rock & Roll Hall of Fame y, de paso, deslizar que hacer EDM "es mucho más fácil".

Su frase más polémica resume el tono. El hip-hop "no habla mi idioma" y él "no viene del gueto", en una defensa de las etiquetas ("si se llama Rock & Roll Hall of Fame, ¿por qué entra el rap?") que es tan vieja como la propia industria.

La pregunta real, sin embargo, va por debajo del titular. ¿Hay géneros pobres por naturaleza, o lo pobre es el uso que se hace de ellos?

Lo que Gene Simmons está diciendo (y lo que está insinuando)

Gene plantea dos ideas principales:

  1. El hip-hop es, sobre todo, palabra hablada: rima, fraseo, ritmo... menos melodía y menos armonía en el sentido tradicional del pop/rock.

  2. La electrónica (EDM) es fácil de "hacer" y, además, no genera el mismo ecosistema de bandas de garaje, versiones o tributos que el rock.

Son afirmaciones diseñadas para provocar (y también para defender una identidad, la del rock como lenguaje central, casi madre de la cultura popular del siglo XX). Esa nostalgia, además, suele ir acompañada de otra idea recurrente. "Ya no hay nuevos Beatles". (Gene lo ha repetido en diferentes momentos, y cada vez que lo hace vuelve el mismo incendio.)

El problema de la palabra "pobre": ¿pobre en qué?

Decir que un género es pobre es tentador porque suena contundente… pero es confuso.

  • Pobre en armonía: menos cambios de acordes, menos modulaciones, menos viaje tonal.

  • Pobre en melodía: más recitado, menos líneas cantadas.

  • Pobre en timbre y textura: sonidos más repetidos, presets, tendencias.

  • Pobre en riesgo: canciones clonadas para el algoritmo.

  • Pobre en interpretación: poca exigencia técnica en directo (o una puesta en escena que lo tapa todo).

El matiz es clave, un tema puede ser armónicamente simple y emocionalmente devastador, o complejísimo y completamente vacío. "Complejidad" no es sinónimo automático de "calidad", es solo un tipo de valor.

Hip-hop: ¿menos melodía u otra forma de musicalidad?

Gene no está equivocado cuando describe el hip-hop como un arte verbal. El rap nació, precisamente, como una cultura donde el flow (ritmo, acentos, respiración, intención) es el instrumento principal.

Lo que suele olvidarse en estos debates es que el hip-hop puede ser musicalmente sofisticado en otros planos:

  • Ritmo (polirritmias, swing, microtiming, acentos impredecibles)

  • Producción (capas, sampling como collage, diseño de sonido)

  • Narrativa (estructura de versos, giros, personajes, tensión)

  • Textura (cómo suena un mundo, no solo qué acordes usa)

Por eso la crítica a veces se queda corta. Mide al rap con la regla del rock (melodía, guitarra y estribillo), cuando su centro puede ser otro.

Y aun así, sí, hay una verdad incómoda que alimenta a Gene. El hip-hop mainstream también produce toneladas de música de plantilla. Pero eso no es exclusivo del rap. El pop, el rock de radio y la electrónica comercial llevan décadas haciendo lo mismo.

Electrónica: ¿falta magia o cambia el lugar donde está la magia?

Con la electrónica ocurre algo parecido, se confunde "hecho con ordenador" con "sin talento".

La magia puede estar en:

  • Diseñar un bombo que no exista en ninguna librería.

  • Construir tensión con elementos mínimos.

  • Crear espacio (mezcla, panoramas, dinámica).

  • Narrar con sonido (no con letras).

El debate real no es "robots vs instrumentos", sino intención. Un mal set electrónico puede parecer plano, uno bueno puede parecer arquitectura, abre puertas, levanta paredes, te guía.

Eso sí, Gene toca un nervio verdadero cuando sugiere que parte de la electrónica de festival vive de lo instantáneo. Y ahí aparece el contraste que él usa como argumento. La música que deja huella suele resistir formatos, versiones, reinterpretaciones. Su crítica es discutible, pero señala una pregunta útil: ¿qué obras sobreviven cuando les quitas el espectáculo?

La otra cara: "el espíritu del rock" también vive en el hip-hop

Cuando Gene se queja del Rock Hall, la respuesta clásica viene de Ice Cube. El rock & roll no es un instrumento, es un espíritu. En su discurso y en entrevistas, Ice Cube defendió que ese espíritu atraviesa géneros y que el rap bebe de blues, soul, R&B y la tradición previa.

Aquí está el choque cultural:

  • Gene protege una frontera (rock como categoría).

  • Ice Cube defiende una energía (rock como actitud).

Ambos tienen parte de razón, y ambos se quedan cortos si lo convierten en guerra de identidad.

Entonces, ¿son pobres el hip-hop y la electrónica?

La respuesta honesta es: depende de qué mires.

  • Si pobre significa menos armonía tradicional, parte del rap lo es, sí.

  • Si pobre significa menos interpretación instrumental visible, parte de la electrónica lo es, en apariencia.

  • Pero si pobre significa menos arte, ahí ya no. Porque el arte no vive solo en el número de acordes o en si hay guitarra "de verdad".

Lo que sí parece claro es esto:

Vivimos una era donde el algoritmo premia lo repetible.
Y eso empuja a todos los géneros (todos) hacia la simplificación, la fórmula y el impacto inmediato. Ahí es donde nace la sensación de pobreza, no en el lenguaje musical, sino en la industrialización del lenguaje.

El comentario de Gene es áspero y, en parte, está cargado de prejuicio cultural (cuando lo formula como "yo no vengo del gueto" no está hablando solo de música).

Pero el debate que deja detrás sí puede ser valioso si lo reformulamos bien.

  • ¿Qué música está hecha para durar y cuál para arder rápido?

  • ¿Qué géneros permiten más riesgo hoy?

  • ¿Qué parte es pobreza artística y qué parte es pobreza de industria?

Al final, quizá el problema no es el hip-hop ni la electrónica.
Quizá el problema es que cada vez cuesta más encontrar, en cualquier género, esa obra que se queda en los huesos.


Redacción: Izan López