GIFT convierte el Dabadaba en un viaje hipnótico a Nueva York

El pasado 15 de abril, la sala Dabadaba de San Sebastián acogió una de esas noches que se experimentan nada más llegar. Sobre el escenario, GIFT, la joven banda neoyorquina de psicodelia y shoegaze, debutaba en España tras un viaje de 13 horas desde Dinamarca. En la sala, sin embargo, el contraste era evidente: una mayoría de asistentes que superaban los cuarenta años frente a un grupo que apenas alcanza la treintena.
El Dabadaba estaba lleno, con un público que parecía haber encontrado en GIFT una especie de cápsula temporal hacia los años 90. No era casualidad. Su sonido, heredero de la neo-psicodelia, el krautrock y el shoegaze más británico, funciona como un puente directo a esa década, aunque con una pulsión contemporánea.
La sala estaba impregnada de un olor denso, casi teatral. Lejos de incomodar, generaba una sensación envolvente.
Desde los primeros compases, quedó claro: aquello no era un concierto al uso, era un trance. Las guitarras se expandían en capas densas, los ritmos repetitivos construían una base casi hipnótica y la voz flotaba por encima del paisaje sonoro.
Por momentos, la sala parecía haber viajado a Nueva York, a un pequeño garito escondido en una calle que no aparece en las guías. Un sitio al que se llega casi por accidente y del que uno sale con la impresión de haber descubierto algo importante.

Hacia el final, cuando las últimas notas se desvanecieron, llegaron los aplausos, largos y constantes, una forma de agradecer algo que había ido más allá del propio concierto. Quizá en Nueva York, quizá en los años 90, o quizá en un espacio difícil de ubicar
Redacción y fotografía: Nahikari Urruzola
