Lola Índigo convierte la Muralla de Alcalá en una última noche de verano

Hay conciertos que terminan cuando se apagan las luces. El de Lola Índigo en Alcalá de Henares terminó mucho después. Quizá porque Romance de 1 Noche de Verano nunca ha sido solamente una gira, sino una invitación a vivir una noche como si no hubiera mañana.
La Huerta del Obispo comenzó a llenarse horas antes de que apareciera sobre el escenario. Entre abanicos, maquillaje brillante, looks cuidadosamente preparados y miles de voces que ya conocían las canciones de memoria, el ambiente tenía algo de despedida incluso antes de que empezara el espectáculo. Era la última parada de la gira y el público lo sabía.
A las 21:30, las luces se apagaron.
Y entonces apareció Lola Índigo.
Una entrada por todo lo alto
El arranque con "VERDE" dio paso a "Ya no quiero ná", "Mujer Bruja", "Maldición" y "Santería". Cinco canciones y prácticamente ninguna persona quieta.
Lola no salió a dar un concierto: salió a ocupar el escenario entero. Rodeada de bailarines, luces, fuego y una estética que mezclaba lo urbano con referencias al imaginario andaluz, convirtió la Huerta del Obispo en su propio universo.
El escenario, dividido en dos niveles y con balcones y arcos de herradura, reforzaba todavía más esa identidad visual. Sobre él, la artista granadina estuvo acompañada por un cuerpo de baile que convirtió cada canción en una pieza más de un espectáculo construido para ser visto, pero también para ser vivido.
El concierto estaba dividido en tres actos, como si cada bloque contara una parte diferente de la historia de Lola.
Un segundo acto entre emoción y baile
El segundo acto bajó ligeramente las revoluciones para volver a subirlas después. "Mala Suerte", "Trendy", "Casanova", "El Condenao" y "De plastilina" hicieron bailar a un público completamente entregado.
El momento de "Corazón partío", versión del clásico de Alejandro Sanz, fue uno de esos pequeños cambios de rumbo que funcionan precisamente porque nadie los espera. Acompañada por José del Tomate y Jony Cortez a la guitarra y al cajón flamenco, Lola llevó el tema a su propio terreno.
También hubo espacio para la emoción. Durante el concierto, la artista quiso acordarse de su abuela y le dedicó unas palabras: "Quiero mandarle un beso fuerte al cielo. La quiero muchísimo".
Y entonces llegaron las sorpresas.

Salma, Lia Kali y Kenia OS se suman a la despedida
"Tus iniciales" contó con Salma y Lia Kali como invitadas. Las dos artistas compartieron escenario con Lola en uno de los momentos que mejor representaron el carácter colectivo de la noche.
Incluso hubo un pequeño problema técnico con el micrófono de Lia Kali que quedó resuelto sobre la marcha. Mientras tanto, Salma aprovechó para arrancarse con un fragmento de uno de sus temas y mantener la conexión con un público que ya estaba completamente dentro del espectáculo.
Pero las colaboraciones no terminaron ahí.
Kenia OS apareció más adelante para compartir "Fifty Fifty", presentada por Lola como "la reina de México". La noche dejaba así de ser únicamente la despedida de una gira para convertirse también en una celebración de la música urbana femenina.
Cuando el público deja de mirar y empieza a formar parte
Pero si hubo una constante durante toda la noche fue el baile.
"La niña de la escuela", "1000COSAS", "AN1MAL", "COLETA", "DISCOTEKA", "Una Bachata", "El Bachatón de la L", "Corazones rotos" y "SIN AUTOTUNE" fueron encadenando una sucesión de momentos diseñados para que el público dejara de mirar y empezara a formar parte del espectáculo.
Lola sabe que su música se escucha, pero también sabe que se baila.
Y eso se notó especialmente en "Pa ti toa <3". El tema fue recibido como una auténtica explosión colectiva, con miles de personas cantando y bailando al mismo tiempo.
El espectáculo también encontró espacio para los propios bailarines, que tuvieron sus momentos de protagonismo e incluso protagonizaron solos durante el interludio que dio paso al tercer acto.

El último acto: bailar, cantar y besar como si fuera la última vez
Con un nuevo cambio de vestuario y una puesta en escena más sensual, Lola apareció para interpretar "1000COSAS" y "AN1MAL" antes de volver a reunirse con sus bailarines para afrontar una de las partes más explosivas del concierto.
Pero la recta final no llegó únicamente cargada de energía. También empezó a aparecer la sensación de que aquella noche significaba algo diferente.
"El Dragón" abrió el acto final como uno de los momentos más emotivos del repertorio. Al terminar, Lola animó al público a "cantar, bailar y besar como si fuera la última vez".
Y, de alguna manera, esa frase resumía todo lo que había sido Romance de 1 Noche de Verano.
Después llegó "El Tonto".
Lágrimas antes de la última fiesta
Tras la canción, Lola se detuvo para presentar y agradecer a sus bailarines. Ya no hablaba solamente la artista que llevaba más de una hora dominando un escenario. Hablaba una mujer consciente de que aquella noche estaba cerrando una etapa.
Las lágrimas aparecieron.
Lola agradeció profundamente el trabajo de su cuerpo de baile y les cedió el micrófono para que también pudieran despedirse de una gira que habían compartido durante meses.
Fue uno de los momentos más humanos de la noche. Por unos minutos, el enorme espectáculo construido alrededor de Romance de 1 Noche de Verano dejó paso a algo mucho más sencillo: un grupo de personas que había compartido escenario, carretera y muchas noches y que ahora tenía que decir adiós.
Pero Lola no quería que la despedida terminara en tristeza.

La Reina preparó el último asalto.
Y después llegó "Moja1ta".
La despedida se convirtió, paradójicamente, en una fiesta. Para la última canción, además, Lola invitó a varios fans a subir al escenario, dejando una de las imágenes más tiernas del cierre.
Cuando terminó la última canción, quedaba la sensación de haber asistido a algo más grande que un simple concierto.
Lola Índigo no necesitó convertir la despedida en algo solemne. Hizo lo contrario: la convirtió en baile, sudor, lágrimas, abrazos y miles de personas cantando juntas.
Romance de 1 Noche de Verano se marchó de la Muralla como había llegado: con la intención de que una sola noche pudiera sentirse interminable.
Y durante unas horas, lo consiguió.
Redacción: Almudena Balbuena
Fotografía: Adonay García
Acreditación: Emotional Events
