Nil Moliner en Madrid: del “Principio” al “Nexo” en un Movistar Arena que fue casa

A las nueve y pocos minutos de la noche, las luces del Movistar Arena se apagaron y una voz en off (entre gritos de los más fanáticos) marcó el inicio de lo que sería una noche inolvidable para muchos. Desde el primer minuto quedó claro que esto no iba solo de un concierto: era un recorrido por la vida y las distintas etapas de Nil Moliner, contadas como capítulos, dándole a cada una su propio espacio y su propia emoción.
Cinco capítulos. Casi dos horas. Y un recinto enorme que, por momentos, se sintió como un salón compartido.
CAPÍTULO 1: EL PRINCIPIO
El primer golpe fue directo al pecho, pero con sonrisa.
Tras unos segundos, Nil apareció al pie de la pasarela, guitarra en mano, acompañado por una banda llena de energía, y arrancó con "Mi religión". El Movistar Arena se convirtió inmediatamente en una fiesta: un lugar de baile, de compañía sincera y de amor que se notaba en cada rincón.
Sobre el escenario, Nil estaba dándolo todo, contagiando su energía a todo el recinto. En esta primera parte fueron sonando temas como:
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"Dos primaveras"
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"Me quedo"
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"Nada que decir"
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"Good Day"
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"Mi bandera" (cerrando el capítulo)
Fue el inicio perfecto: ritmo, euforia y esa sensación de "esto va a ser grande" que se confirma cuando ves a todo un pabellón cantando como si fuera la primera fila.
CAPÍTULO 2: VOSOTRXS
Si hay algo que Nil sabe hacer es borrar la distancia.
En este segundo capítulo quiso acordarse de quienes le acompañan siempre. Y lo hizo de la forma más sencilla y efectiva: bajó del escenario y se unió al público. Sin segundo escenario ni artificio: meterse literalmente en la pista para agradecer, de tú a tú, como artista y como persona.
Con público de diferentes edades alrededor, interpretaron canciones como:
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"Hijos de la tierra"
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"Sin tu piel"
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"El despertar"
Fue un momento de complicidad real, de los que no se pueden ensayar: Nil cantando "cerca", la gente respondiendo sin filtro, y el Movistar Arena convertido en un sitio donde no existían barreras.

CAPÍTULO 3: LA INSPIRACIÓN
Las pantallas empezaron a contar otra historia: Nil en diferentes edades, un viaje visual por su recorrido personal y artístico. Aparecieron covers y referencias de artistas que, de alguna manera, han formado parte de su camino: Pablo Alborán, Nena Daconte, Morat, Álvaro Soler… como si el concierto abriera un álbum de fotos y nos dejara mirar dentro.
Después de ese recorrido, Nil quiso rendir homenaje a quienes le han inspirado… y también a sí mismo, a su inicio, a esa idea de que todo empezó con una guitarra, un micro y una ilusión. Interpretó:
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"Por la boca vive el pez" (Fito)
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"Puede ser" (Dani Martín / El Canto del Loco)
Y cuando parecía que esa intimidad ya era suficiente, llegó una sorpresa preciosa: en las gradas apareció un cuarteto de cuerdas que acompañó a Nil en "Por última vez", creando un momento delicado, de piel de gallina.
Más tarde, a esas cuerdas se les sumó un coro que elevó aún más la emoción en "Mejor así". La música envolvía el recinto y tenía la atención completa de cada uno de los presentes. Era uno de esos tramos donde se nota que el directo no es solo "cantar bien": es construir atmósfera.
CAPÍTULO 4: LA EXPLOSIÓN
Después de lo íntimo, tocaba volver a encenderlo todo.
El ambiente se reactivó y el público volvió al baile en una etapa marcada por la energía y el ritmo, con canciones como:
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"Enséñame"
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"Esperando"
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"Meneíto"
Y entonces llegaron algunos de los momentos más esperados por los fans: "Soldadito de hierro" y "Libertad", dos disparos directos al corazón de su público.
Tras esa descarga, Nil paró un instante para agradecer a todos los que ese día se habían levantado de la cama para estar allí. Lo hizo de una forma muy especial: poniéndose en la piel de quienes atraviesan un momento oscuro y animándoles a agarrarse a la música como refugio y apoyo. Ese mensaje abrió paso a "ADA" (en catalán), que no impidió que el público se uniera a él con la misma entrega. Cerró el capítulo con "Luces de ciudad", devolviendo la conexión a una sala ya completamente suya.

CAPÍTULO 5: SIENTE EL NEXO
Llegaba el final y Nil abrió esta última parte con el corazón en la mano.
Antes de cantar, dedicó unas palabras a su amigo fallecido y presentó "Alex", una canción escrita para él. Fue un momento profundamente íntimo, pero también colectivo: invitó a los asistentes a recordar a quienes han perdido por el camino. Un instante para abrazarse, para dejar caer alguna lágrima, para respirar después de casi dos horas de emoción sostenida.
El Movistar Arena, en silencio y respeto, se convirtió en un refugio donde la música volvió a demostrar su poder para unir, sanar y recordar.
Nil dejó claro, además, el cariño especial que le guarda a Madrid, una ciudad que lo ha acompañado en su crecimiento como artista. Y por eso quiso hacer un regalo único: interpretó una canción inédita llamada "Me acuerdo de ti", una primicia que llenó el escenario de emoción y complicidad.
Y como en los buenos finales, volvió la chispa: Nil recuperó el pulso con "Ha pasado algo" y "Tu cuerpo en braille", devolviendo el baile a una sala que no quería que se acabara.
Para cerrar dos horas intensas, llegó "Vuela alto": una despedida cálida, luminosa y llena de cariño que puso el broche a una noche que, para muchos, no fue solo un concierto. Fue una celebración de etapas, de recuerdos y de esa idea simple que Nil repitió sin decirlo literalmente: la música es el sitio al que puedes volver cuando todo lo demás tiembla.
Redacción: Eva María Sierra
Fotografía: Elisa Rodríguez
Acreditación: Get In
