O Son do Camiño 2026: Dani Martín, Katy Perry y Linkin Park protagonizaron una edición para el recuerdo en el Monte do Gozo

22.06.2026

O Son do Camiño volvió a demostrar en 2026 por qué es uno de los festivales más importantes de la península. La combinación de grandes nombres internacionales, artistas nacionales de primer nivel y un público dispuesto a dejarse sorprender convirtió una vez más al Monte do Gozo en un enorme punto de encuentro donde convivieron generaciones, estilos y sensibilidades muy diferentes.

La jornada estuvo marcada por tres grandes nombres: Dani Martín, Katy Perry y Linkin Park. Tres propuestas aparentemente incompatibles que, aún así, encontraron su espacio dentro de un festival que volvió a apostar por la diversidad musical como una de sus grandes señas de identidad.

Dani Martín: entre la cercanía, la nostalgia y las contradicciones

Llega Dani Martín con puntualidad absoluta a su canción "Zapatillas", pisando fuerte sobre el escenario, acompañado por un jovencísimo Oliver, entusiasmado y muy suelto con la guitarra justo a su lado. Más tarde, Oliver se despide con "Volverá". Y sí, "seguro que volverá", porque lo hizo genial.

Dani nos manda "Besos" y nos recuerda que "lo que nos hace grandes es la verdad".

Nunca comprenderé del todo esa "contracorriente" que transmite Dani: esa imagen de chico malote, usando palabrotas y con un punto de chulería, frente a la sensibilidad de su voz y, sobre todo, de sus letras. Supongo que forma parte del espectáculo. Me quedo con eso y con que, según dice, le gusta lo que ve desde el escenario. Incluso transmite que le encantaría estar entre nosotros. Ese Dani cercano es en el que confío. El que habla de los sueños y canta: "Son sueños que son de verdad, nos gustaría que fuera real".

Sus letras, que hablan de seguir buscando sueños, de inventarse caminos, de apostar por la paz, el amor y la comunicación entre las personas, transmiten mucha tranquilidad. Aunque, cuando de repente suelta alguna grosería, para mí rompe un poco esa magia.

Pero quise "dejar las cosas pasar y que digan su nombre", como reza una de sus canciones, porque quise disfrutar de su música y de su voz. Como nos recuerda, "qué bonita la vida, y qué bonita es que a veces se despista". Y ese día no quise despistarme: quise seguir bailando, gozando y disfrutando. Y es que nos lo hemos pasado muy bien.

Las enormes zapatillas, que llevan su firma, junto a la característica mano de Dani sacando la puñeta, que desconozco si es un símbolo de identidad o no, adornan el fondo del escenario. Desde allí nos animó a disfrutar y a dejar "mejor las cosas claras para no volver atrás". "No quiero más, no veo la necesidad de discutir. Ven a disfrutar", nos insistía.

Entre bromas, nos contó que iba a subirse a la noria situada al fondo para ver desde allí a Katy Perry, y que además sus vecinos le respetan más desde que toca en el escenario de al lado.

No sabemos si Dani cumplió algún sueño en Santiago, pero seguro que se llevó algo bueno.

Desde luego, "nada volverá a ser como antes", ni como cuando teníamos "dieciocho", porque con los años nos damos cuenta de que, efectivamente, "qué bonita la vida". "Sabes cuánto tiempo ha pasado ya, sabemos que ese tiempo no va a volver y que, al final, siempre nos queda una canción."

A medida que avanzan los temas, Dani también se acercó físicamente al público. Parecía tentado de mezclarse con nosotros, aunque reconocía que la seguridad no se lo permitía. Será que, como canta, "el amor le calma". Amor de fans.

Las canciones de Dani transmiten sensaciones bonitas e intensas, pero también mensajes que invitan a la reflexión en este mundo tan loco. Mensajes que merece la pena seguir escuchando porque, tal y como nos recuerda, "hoy es el último día de nuestras vidas".

Katy Perry convierte Monte do Gozo en una gran fiesta pop

Katy Perry y sus bailarines irrumpieron en el escenario con el espíritu de "California Gurls" con un escenario muy vistoso y sorprendentemente realista. La artista lucía una camisa blanca con un mensaje que proclamaba que "ella no es un robot", acompañada por una corbata brillante con la bandera estadounidense.

El guiño a España y a Galicia, ondeando ambas banderas desde lo más alto del escenario, encandiló al público, especialmente al gallego. Y es que Katy, según nos contó, nunca había estado en Galicia, aunque sí había visitado Barcelona y Madrid.

Hubo momentos de interacción con el público a través de los móviles, varios cambios de vestuario y una puesta en escena fiel a su imagen de diva del pop, siempre perfectamente respaldada por un cuerpo de baile magníficamente caracterizado.

Junto a su voz inconfundible y a un repertorio de canciones que llevan años sonando en todo el mundo, el resultado fue un espectáculo plenamente disfrutable.

El concierto transcurrió entre divertidas anécdotas, vestuarios de lo más variado y la presencia de unos fantásticos bailarines que ejecutaron coreografías exquisitas. Arte, luz, voz y sonido llenaron un escenario que, en lo puramente físico, me pareció algo mejorable, aunque quedó ampliamente compensado por la energía y el dinamismo de la propuesta artística.

Quizá sobró algo de la carga de mensajes y simbolismos presentes en la escenografía. Al fin y al cabo, lo que queremos es disfrutar de lo que la artista y su equipo nos ofrecen a través de su música y su talento.

Lo importante era ella y el conjunto que formaba con su banda y sus bailarines.

Katy tampoco dudó en acercarse a sus seguidores de una forma muy original. Se introdujo en una enorme botella hinchable reforzada con la que recorrió el público realizando equilibrios en su interior mientras avanzaba sobre las manos de los asistentes. Así consiguió situarse frente a todos y muy, muy cerca de sus fans. Sin duda, uno de los momentos más divertidos y memorables de la noche.

Linkin Park firma el gran momento del festival

Sin duda, el concierto de Linkin Park fue la guinda del pastel de este O Son do Camiño 2026. Con un cartel musical tan variado, el festival consiguió reunir frente a un mismo escenario a públicos muy distintos, con gustos que, en muchas ocasiones, poco tenían que ver entre sí. Y, sin embargo, logró crear ese ambiente tan especial en el que todo parece compartirse. Porque, al final, el verdadero escenario es también el de abajo, el de la multitud, donde la música une a personas muy diferentes bajo una misma emoción.

Durante la actuación de Linkin Park, miles de personas disfrutamos de la cercanía de la banda en todo momento. Algunos incluso pudieron vivirla de forma muy especial. Fue el caso de Camila, una afortunada fan que recibió la gorra de Mike Shinoda, quien se la colocó cariñosamente mientras ella apenas podía contener las lágrimas de emoción. Los miembros de la banda tampoco dudaron en acercarse al público, bajando al foso para corresponder al cariño de sus seguidores.

El escenario se convirtió en un auténtico espectáculo visual. Un despliegue de luces, imágenes y efectos que parecía transportarnos a otra dimensión. Por momentos, incluso daba la sensación de que aquel espacio se quedaba pequeño para la magnitud de la propuesta, llegando a extender visualmente su presencia más allá de sus propios límites e invadiendo, simbólicamente, el escenario contiguo.

Fue una actuación intensa, emocionante y visualmente impactante, de esas que se te quedan en la memoria mucho después de que se apaguen las luces.

Uno de los grandes logros de O Son do Camiño sigue siendo su capacidad para reunir públicos completamente distintos frente a un mismo escenario.

Durante una misma jornada convivieron seguidores del pop internacional, del rock alternativo, del pop español y de múltiples estilos musicales que pocas veces coinciden en un mismo espacio.

Y, sin embargo, funcionó.

La diversidad del cartel volvió a convertirse en una fortaleza, generando ese ambiente abierto y compartido que caracteriza al festival compostelano desde sus primeras ediciones.

Con Dani Martín emocionando, Katy Perry deslumbrando y Linkin Park cerrando el cartel por todo lo alto, O Son do Camiño 2026 volvió a dejar claro que sigue siendo uno de los grandes acontecimientos musicales del verano europeo.


Redacción: Oliva López, Izan López, Ignacio Parapar

Acreditación: Bring The Noise

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