De lo sagrado al pogo: 20 canciones recomendadas

Hay playlists que no pretenden sonar coherentes, y por eso funcionan mejor. Como una noche larga con cambios de luz, o una conversación que cambia de tema de un punto a otro sin pedir permiso. Esta selección de 20 temas va justo de eso. Empieza en el silencio solemne de un coro y termina en una pieza hipnótica de Ghost, en medio hay hits de estadio, euforia, heridas, guitarras mordedoras y canciones que te dejan pensando en lo que acabas de sentir.
Aquí va, en el orden exacto, como una película con sus propios capítulos.
Un inicio casi litúrgico (respira y entra)
1. "Miserere mei deus" — Richard Marlow, The Choir Of Trinity College, Cambridge
Abrir con esto es como apagar el móvil antes de que empiece el mundo. Es música que no pide atención, sino que la impone con calma. Te coloca en un estado extraño, íntimo, como si la playlist fuese a confesarte algo.
El despertar indie y el cosquilleo de algo grande
2. "End of Beginning" — Djo
Después del coro, este tema entra como agua. Una melancolía luminosa, ritmo suave, nostalgia moderna. Suena a final de etapa, sí, pero sin mucho dramatismo, más bien como un "vale, seguimos".
3. "The Less I Know The Better" — Tame Impala
La transición perfecta al groove. Aquí ya hay cuerpo: bajo elástico, psicodelia pop, esa sensación de caminar por dentro de tus propios pensamientos mientras finges que todo bien.
Pop épico y manos en alto
4. "Sign of the Times" — Harry Styles
Drama elegante. Una canción de mirar al techo que, de algún modo, también te deja en pie. Es grande sin ser exagerada. Épica, con buen gusto.
5. "Hold My Hand" — Lady Gaga
Si la anterior era un nudo en la garganta, esta es un empujón. Gaga aquí escribe para estadio, pero con corazón. La típica canción que te salva una tarde mala sin hacer preguntas.
6. "Kings & Queens" — Ava Max
De la emoción al brillo. Pop que sube el pulso, te pone recto, te recuerda que también se puede bailar con orgullo y con un punto de "me da igual".
7. "Flowers" — Miley Cyrus
Autonomía convertida en éxito. Tiene esa mezcla de despecho y libertad que hace que la cantes como si fuera tuya, incluso aunque tu vida esté tranquilísima.
Energía, ego y adrenalina (modo "vamos")
8. "Patience" — KSI
Cambio de carril. Aquí entra el músculo. Es un tema que empuja hacia delante, con actitud de "me lo he ganado", ideal para levantar el tramo medio.
9. "Industry Baby" — Lil Nas X
Puro desfile. Trompetas, seguridad, golpe. Esta canción avanza a pasos gigantes.
10. "Beggin" — Måneskin
Rock de acelerón, de cantar fuerte aunque no tengas nada que demostrar. Es energía inmediata, guitarras al frente y drama de los que se disfrutan.
Clásicos para gritarle al destino (y quedarte a gusto)
11. "Bitter Sweet Symphony" — The Verve
Entra como banda sonora de película: carretera, decisiones, orgullo cansado. Sigue siendo un hit porque habla de esa fatiga universal de existir... pero con elegancia.
12. "Take Me to Church" — Hozier
Aquí la playlist se pone seria otra vez. Deseo, rabia, religión como metáfora, un crescendo que pesa. Es de esas canciones que te atraviesan aunque ya la hayas escuchado mil veces.
Heridas jóvenes y pop doloroso (pero bonito)
13. "Traitor" — Olivia Rodrigo
Dolor con voz clara y letras que parecen un mensaje que nunca enviaste. Muy directa, muy real, muy "me prometí no pensar en esto y aquí estoy".
14. "Killing Me" — Conan Gray
La misma habitación, pero con otra luz. Una luz más frágil, más confesional. Conan hace de la vulnerabilidad un gancho, y aquí funciona.
Guitarras que arden (del corazón al pogo)
15. "ice cream man" — YUNGBLUD
Vuelve el nervio. YUNGBLUD es una descarga. Pop-punk emocional, estribillo para soltarlo todo, caos con intención.
16. "Love Games" — Frank Carter & The Rattlesnakes
Esto ya es sudor. Frank Carter no canta, muerde. Un tema que suena a sala pequeña, a pecho abierto, a rock como deporte de contacto.
17. "The Line" — Twenty One Pilots
Se queda en ese borde perfecto entre intensidad y control. Tiene tensión narrativa, dinámica, dramatismo moderno, como si estuvieras a punto de cruzar algo importante.
Cuesta final: metal icónico y ritual oscuro
18. "Crazy Train" — Ozzy Osbourne
No hace falta explicar mucho, es historia. Un riff que es pura cultura popular, una llamada a la locura divertida, al exceso clásico.
19. "Lysara" — Ace Lossy
Aquí cambia la temperatura. Teatralidad, oscuridad seductora, ese ritual que Ace Lossy hace tan bien. No es solo metal, es puesta en escena en formato canción.
20. "Helvetesfonster" — Ghost
Cierre instrumental, cinematográfico y largo, como créditos finales. Te deja flotando, raro y satisfecho. La mejor forma de terminar una playlist que empezó rezando y acabó invocando.
Redacción: Arthur Leonardo
