R01 cierra forma: Roi conquista Madrid y Barcelona desde la cercanía

Hay artistas que llenan estadios, pero muchos otros llenan espacios mucho más difíciles de ocupar, dentro de las personas. En esta nueva etapa bajo el alter ego de R01, Roi ha demostrado que pertenece a la segunda categoría. Sus últimos conciertos en Madrid y Barcelona sirvieron para presentar un proyecto que va mucho más allá de un simple cambio conceptual. R01 es una extensión de sí mismo, una herramienta para ordenar pensamientos, buscar nuevas formas de crear y mostrarse desde lugares que quizás hasta ahora no se mostraban.
Y aunque las dos citas tuvieron escenarios y contextos diferentes, ambas compartieron una misma sensación, la de estar asistiendo a algo profundamente personal.
Madrid: la noche más importante
La primera parada de The Groove Club fue en la Sala Villanos, completamente llena para recibir al artista gallego en una noche que él mismo definía como "el concierto más importante" de su carrera reciente.
Pasadas las 21:20 horas, Roi apareció sobre el escenario acompañado por una banda formada por cuatro músicos. La elegida para abrir la noche fue "Quizás no soy para ti", una declaración de intenciones perfecta para comenzar un concierto que desde el primer minuto dejó claro que iba a desarrollarse lejos de cualquier automatismo.
Quienes conocen a Roi saben que sus directos funcionan de manera distinta. Las canciones son importantes, pero también lo son las historias, las bromas, los silencios y las conversaciones que surgen entre ellas. Durante toda la noche habló con el público, compartió anécdotas y convirtió la sala en un espacio de confianza donde todo parecía fluir con absoluta naturalidad.
Parte de esa cercanía llegó cuando explicó el origen de R01. Según contó, este alter ego nació como una forma de ordenar las múltiples ideas que tenía en la cabeza, clasificándolas en diferentes "cajones". Crear este personaje le ha permitido construir un universo propio y sentirse más libre a la hora de componer y expresarse, además de ayudarle a convivir mejor con la timidez que todavía le acompaña sobre los escenarios.

Las sorpresas tampoco tardaron en aparecer. En uno de los momentos más especiales de la noche, invitó al escenario a Lucas Lera para interpretar una canción inédita. Entre risas, pidió al público que no la grabara porque todavía no estaba registrada, provocando una carcajada colectiva que reflejaba perfectamente el ambiente que se respiraba en la sala.
Sin embargo, el instante más emotivo llegó con "Pause". Aunque la canción lleva años acompañando a Roi en sus conciertos, todavía permanece inédita oficialmente. La carga emocional del momento terminó superándolo. El artista tuvo que detenerse durante unos segundos incapaz de contener las lágrimas mientras el público respondía coreando su nombre. Fue una de esas escenas que recuerdan por qué la música en directo sigue siendo irreemplazable.
La recta final del concierto estuvo marcada por canciones como "Cómo te va", "Te quiero querer" y "Romántico", convertidas ya en auténticos himnos para sus seguidores. Finalmente, "Dime si vas a venir" puso el broche a una actuación de casi hora y media donde Roi se permitió emocionarse, bromear y mostrarse sin filtros.
Más allá de R01, aquella noche quien realmente estuvo sobre el escenario fue Roi en su estado más natural.

Barcelona: compartir canciones, compartir recuerdos
Una semana después, el 6 de junio, la gira llegó al Club Sauvage. El contexto era distinto, pero la esencia se quedaba intacta.
La sala tenía un lleno cercano a las tres cuartas partes de su capacidad. Esto incluso sorprendía, ya que Roi merece escenarios todavía mayores. Aún así, precisamente ese formato más cercano acabó jugando a favor de una propuesta íntima.
El concierto arrancó pocos minutos después de las 21:00 con "Quizá no soy para ti", repitiendo la misma apertura que en Madrid. Desde ahí, el repertorio recorrió buena parte del universo de Roi y de R01 con canciones como "Perfecto desastre", "No tiene que ver contigo", "Perdón", "La función" o "Lo mejor de mí".
Musicalmente, la propuesta fue sencilla. Sin efectos visuales ni escenogra´fia trabajada, la producción apostó por dejar todo el protagonismo a la música y la voz. Sobre el escenario solo estaban Roi con su guitarra, otro guitarrista y un batería. La iluminación hizo su función y el sonido estuvo impecable durante toda la noche.

Pero, una vez más, lo mejor del concierto era cuando Roi hablaba.
Su capacidad para conectar con el público va mucho más allá de las canciones. Hay algo especialmente magnético en la manera en que cuenta historias, se ríe de sí mismo o comparte inseguridades sin ningún tipo de falsedad. Se le ve cómodo sobre el escenario, quizá más cómodo incluso que fuera de él. Como si su guitarra y el micrófono fueran parte de su personalidad.
Momentos como los acústicos de "Asfalto y gasolina" y "La marea", la emotiva "Pause" o la delicada versión de "Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat reforzaron esa sensación de cercanía.
En la recta final llegaron algunas de las canciones más celebradas de la noche. "Romántico" y "Dime si vas a venir" fueron recibidas con especial entusiasmo por el público, aunque temas como "Perfecto desastre" o la propia apertura con "Quizá no soy para ti" dejaron también algunos de los momentos más top del concierto.

El cierre fue tan sencillo como todo lo que había ocurrido antes. Natural, cercano y profundamente humano. Primero con "Dime si vas a venir" y después con "Ven a jugar", dando una noche que pareció construida más para compartir que para impresionar.
Al final, es precisamente eso lo que ofrecen los conciertos de Roi en esta era, espacios donde las canciones funcionan como punto de encuentro. Lugares donde uno puede reír, emocionarse, cantar y, durante un rato, sentirse acompañado.

Madrid confirmó la dimensión emocional de R01. Barcelona comprobó la cercanía de Roi. Y juntas, ambas noches dejaron claro que este proyecto no consistió en esconderse detrás de un personaje, sino en encontrar una nueva forma de mostrarse al mundo.
Redacción: Eva María Sierra, Izan López
Fotografía: Rubén Jiménez
Edición: Izan López
Acreditación: Get In
