Sexy Zebras revienta Razzmatazz: Barcelona como campo de batalla para el cierre de “Bravo”

22.02.2026

Hay conciertos que se disfrutan. Y hay conciertos que te dejan el cuerpo como un argumento. El de Sexy Zebras en Razzmatazz (Barcelona) (última fecha de la gira Bravo) fue exactamente eso, un cierre de tour convertido en prueba física, un pogo sostenido durante hora y pico, y la confirmación (una vez más) de que esta banda ha hecho del directo su superpoder.

Yo lo viví como suelo vivirlos cuando el bolo lo merece. Dentro, no mirando desde fuera. Eso significa que, como redactor, me meto en el público, me meto en el pogo, lo hago inmersivo. Y aun así, con toda la experiencia que uno cree tener en estos terrenos, tengo que decirlo, no fui capaz de aguantar todas las canciones sin descanso. Sexy Zebras no te lo pone fácil. Te exige.

Cuarto año viéndolos: hacen lo mismo, pero cada año es peor (para tu cuello) y mejor (para tu alma)

Es el cuarto año consecutivo viéndoles, desde que los conozco. Y lo que sigue sorprendiendo es que repiten fórmula (energía, actitud, riffs a piñón, pogo como religión) pero cada capítulo parece que se superan. Es como si la banda estuviera compitiendo consigo misma, y el público fuese el jurado y el combustible.

También hay una pequeña pena, inevitable, y es que cada año tocan en sitios más grandes y se pierde cercanía. Yo recuerdo a los Sexy Zebras pegadísimos al público. Ahora ya son estrellas. Y lo dijeron sin disfrazarlo. El guitarrista soltó un "no volveremos a tocar aquí más" refiriéndose a esta sala, apuntando a recintos mayores. Venían de hacer sold out rápido y, después de un Movistar Arena lleno, la sensación es que la próxima estación lógica en Barcelona es el Sant Jordi Club. Da vértigo pensarlo, pero tiene sentido.

Barcelona empezó tímida, pero acabó rendida al pogo

La expectativa siempre es grande con esta banda, pero Sexy Zebras tiene la especialidad de superarla. También tiene una leyenda que ya no es leyenda, "Sexy Zebras = pogo". Se dice que es el mejor pogo de España y, sinceramente, cuesta discutirlo cuando lo has vivido en primera persona.

El arranque fue el de siempre. Entraron con "Bailaremos", como quien prende una cerilla en un cuarto lleno de gasolina. Y la reacción fue curiosa, al principio el pogo parecía una idea tímida, casi experimental, un mini pogo buscado por tres personas. Me preocupé un poco, lo confieso, parecía que Barcelona tenía miedo o vergüenza al pogo.

Pero en el segundo o tercer tema, aquello cambió. El pogo conquistó la sala y ya no soltó el control hasta el final.

Canciones que rompieron la sala

Hubo temas que funcionaron como detonadores claros:

  • "Charly García": con la mítica escena del pogo acuático, piscina y remos incluidos.

  • "Nena": uno de esos golpes que te dejan sin aire y te hacen reír al mismo tiempo.

  • "Marisol": con pelucas flotando como si fuera carnaval.

  • "Quiero follar contigo": donde, entre todo el desmadre, apareció algo inesperado: alguna lágrima de corazón roto. Sí, también pasa.

  • "Pogo": el título no engaña. Es el manifiesto.

  • "Tonterías": el momento en el que Gabi bajó al público, abrazó gente, sudor máximo, comunión total… y la sala terminó coreando esa canción como si fuera un himno nacional nuevo.

La prueba de que una canción ha ganado la noche es cuando la gente la sigue cantando fuera, con el cuerpo reventado.

"Puta Madrid", "visca el Barça" y el cariño gamberro

Sexy Zebras son muy de Madrid y juegan con eso. En mitad del bolo cayó un "puta Madrid" y también un "visca el Barça", que recibió respuesta inmediata de algún "chaquetero". Ese intercambio es puro Sexy Zebras. Provocación cariñosa, chulería de barrio, risas dentro del caos.

Producción a otro nivel: luces con personalidad, sonido perfecto

La puesta en escena traía luces nuevas con mucha personalidad. El show de luces fue brutal, y se notaba el salto de presupuesto. Hay un músculo de producción que antes no estaba a este nivel. También la mezcla y el volumen, perfectos, sin peleas con el sonido, todo colocado para que el impacto sea limpio y físico.

Y la actitud... bueno. Actitud Sexy Zebras. De lo mejor que he visto en presencia y carisma en directo. No hubo peros. Si acaso, un "pero" que no es queja, habría estado bien escucharles hablar un poco más entre canciones, pero también es verdad que, con este ritmo, hablar sería perder tiempo de guerra.

El cierre: "All You Need Is Love", abrazos en primera fila y setlists como souvenir

La despedida fue preciosa en su sencillez. "All You Need Is Love" sonando de fondo mientras la banda bajaba a saludar a la primera fila y regalaba setlists. Un final de esos que te dejan sonriendo incluso cuando no puedes con el cuerpo.

Cuando se encendieron las luces, la sala parecía otra. Salimos empapados de cerveza y sudor propio y ajeno. Yo, al menos, no podía con mi cuerpo. Y fuera, como epílogo perfecto, te encontrabas gente con pelucas de Marisol y algún guiño therian suelto. Barcelona, de pronto, era un after de rock sudado y feliz.

Setlist (Razzmatazz, Barcelona - cierre de gira "Bravo")

  1. Caracol (Intro)
  2. Bailaremos
  3. Búfalo blanco
  4. Mañana no existe
  5. Puñales y claveles
  6. C'est la vie
  7. Una canción para resucitar
  8. Sin bandera
  9. O todos o ninguno
  10. Jaleo
  11. Charly García
  12. Nena
  13. El abismo
  14. Flores a la guerra
  15. Marisol
  16. Bravo
  17. Canción de mierda
  18. Quiero follar contigo
  19. Pogo
  20. Días de mierda
  21. Tonterías

Este concierto no fue solo un cierre de gira. Fue una declaración de estado, de que Sexy Zebras está en modo imparable. Pueden perder algo de cercanía por el tamaño, sí, pero ganan otra cosa, esa sensación de que estás viendo a una banda que ya no juega a ser grande, lo es.

Y si el rock en España necesita futuro, uno de sus nombres más claros ahora mismo es este. Porque lo que hacen en directo es arrasar con todo y salir dejando a la gente cantando en la calle. Y eso, hoy, vale oro.


Redacción: Ruth Coll, Izan López