Sexy Zebras convierten O Son do Camiño 2026 en un estallido de pogos, sudor y rock sin frenos

20.06.2026

Hay conciertos que se disfrutan. Y luego están los de Sexy Zebras, que directamente se sobreviven. La banda madrileña volvió a demostrar en O Son do Camiño 2026 por qué se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del rock alternativo nacional, ofreciendo una actuación marcada por la energía desbordante, la comunión con el público y una colección de hits capaces de transformar cualquier recinto en una auténtica fiesta.

Con puntualidad española, el trío accede al escenario prometiendo que "bailaremos hasta la muerte" secundados por un público obediente.

Porque si algo caracteriza a Sexy Zebras es su capacidad para convertir cada concierto en una experiencia física. La filosofía quedó clara desde los primeros compases: "mañana no existe, da igual si estás alegre o estás triste" cuando una multitud decide entregarse por completo a las canciones.

El resultado fue inmediato. Auténticos pogos, wall of death y circle pits comenzaron a formarse frente al escenario mientras la banda encadenaba "Jaleo" a toda velocidad. El Monte do Gozo se transformó durante unos minutos en una enorme pista de liberación colectiva donde las normas parecían haberse suspendido temporalmente.

Entre saltos, empujones amistosos y una energía contagiosa, llegó también el momento de tirarse "a la piscina", siguiendo las órdenes del grupo y "sin necesidad de conocer a Charly García". La verdad, se hubiera agradecido una piscina de verdad para calmar el calor en Santiago de Compostela, donde estábamos "sacando los cuernos al sol".

No faltaron tampoco los guiños a algunas de las canciones más queridas por sus seguidores. Hubo espacio para recordar que faltaba Marisol, esa figura que se echaba de menos "a veces sí, a veces no".

La actuación fue avanzando entre guitarras duras, coros multitudinarios y una sensación permanente de fiesta compartida. Sexy Zebras no necesitan efectos para conquistar un escenario: les basta con canciones directas, actitud y una conexión con el público que pocas bandas nacionales consiguen mantener con tanta naturalidad.

Cuando parecía que todo había terminado, llegó la inevitable petición colectiva. El tradicional "¡otra, otra!" sonó entre los asistentes y la banda accedió regalando, además de buenos deseos de disfrute del festival, su último, su último tema que invita a la reflexión. Porque, como recordaron desde el escenario, "es mucho más fácil amar que odiar".

Una frase sencilla que puso el broche final a uno de esos conciertos que confirman que Sexy Zebras siguen siendo una de las bandas más incendiarias y honestas del panorama nacional. En O Son do Camiño 2026 volvieron a demostrarlo entre sudor, guitarras y miles de personas dispuestas a bailar hasta la muerte. 


Redacción: Oliva López

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