The Rolling Stones desafían al tiempo con Foreign Tongues: una crítica a la altura de unas auténticas majestades

12.07.2026

Cuando una banda lleva más de seis décadas escribiendo parte de la historia del rock, cualquier nuevo lanzamiento suele venir acompañado de la misma pregunta: ¿todavía tienen algo que decir? En el caso de The Rolling Stones, la respuesta vuelve a ser un rotundo sí. Foreign Tongues, su nuevo trabajo de estudio, no pretende competir con monumentos como Sticky Fingers, Exile on Main St. o Tattoo You. Su objetivo es mucho más interesante: demostrar que aún es posible avanzar sin renunciar a la identidad que convirtió a Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood en leyendas.

Con catorce canciones, el grupo británico firma su segundo álbum consecutivo de gran nivel tras Hackney Diamonds, consolidando una etapa creativa que pocos imaginaban posible a estas alturas de su carrera.

Un disco actual sin perseguir las modas

Existe una diferencia enorme entre sonar actual y querer sonar actual. Los Stones pertenecen al primer grupo.

Lejos de disfrazarse de una banda contemporánea o de limitarse a repetir fórmulas conocidas, Foreign Tongues encuentra un equilibrio muy difícil de alcanzar. Hay producción moderna, texturas electrónicas cuando la canción lo requiere y una mezcla adaptada a los estándares actuales, pero todo sigue respirando el ADN clásico del grupo.

Gran parte del mérito vuelve a recaer en Andrew Watt, que entiende perfectamente cuál debe ser su papel. No intenta reconstruir a The Rolling Stones ni convertirlos en algo distinto. Simplemente les proporciona el contexto adecuado para que hagan lo que mejor saben hacer.

Y funciona.

Catorce canciones que recorren toda la esencia de los Stones

Desde los primeros compases de "Rough And Twisted", el álbum deja claras sus intenciones. Un riff seco, un groove oscuro y sensual, armónica blusera y una base rítmica que demuestra que el rock sigue funcionando cuando está interpretado con convicción.

Poco después llega "In The Stars", uno de los primeros adelantos del disco, donde la producción cobra más protagonismo sin perder fuerza. Es una composición ambiciosa que mantiene intacta la personalidad del grupo mientras incorpora elementos sonoros poco habituales en su catálogo clásico.

Más discutible resulta "Jealous Lover". Aunque mantiene ese aroma al periodo de Black and Blue y cuenta con un estribillo efectivo, probablemente sea el corte menos inspirado del álbum. Su elección como sencillo puede generar división entre los seguidores, aunque el videoclip protagonizado por Anya Taylor-Joy aporta un atractivo adicional.

El disco recupera rápidamente el pulso con "Mr. Charm", uno de los momentos más divertidos del repertorio. Rhythm & blues, shuffle, guitarras juguetonas y toda la picardía que siempre ha definido a los Stones.

El rock más directo aparece con "Divine Intervention", mientras que "Ringing Hollow" devuelve al grupo a su eterna relación con el country, ofreciendo un necesario respiro dentro del conjunto.

Uno de los grandes aciertos llega con "Never Wanna Lose You", una canción construida sobre un bajo de inspiración funk que demuestra que la banda sigue dominando el arte de sugerir más que de explicar.

Charlie Watts sigue presente

Uno de los momentos más emocionantes del álbum aparece en "Hit Me In The Head", último tema grabado por Charlie Watts junto a la banda antes de su fallecimiento.

Escuchar su batería vuelve a recordar por qué fue uno de los músicos más elegantes de la historia del rock. Sin excesos, sin virtuosismo innecesario y con esa capacidad única para hacer que todo suene exactamente donde debe sonar.

Es uno de los grandes momentos del disco.

Riesgo, versiones y grandes invitados

La revisión de "You Know I'm No Good", de Amy Winehouse, evita caer en la simple copia. Los Stones transforman completamente la canción, acercándola al blues y aportándole una personalidad distinta que justifica plenamente su presencia en el álbum.

Otro de los momentos destacados es "Some Of Us", interpretada por Keith Richards. Una composición cargada de melancolía, donde su inconfundible voz vuelve a demostrar que sigue siendo uno de los narradores más carismáticos del rock.

El álbum también cuenta con colaboraciones de enorme nivel. Paul McCartney firma el bajo de "Covered In You", aportando uno de los grooves más potentes del disco, mientras que Steve Winwood y Robert Smith aparecen en distintos momentos del trabajo, enriqueciendo aún más una producción especialmente cuidada.

Experimentar sin perder la identidad

Uno de los mayores aciertos de Foreign Tongues es no tener miedo a salir de su zona de confort.

"Side Effects" representa el experimento más evidente del álbum, alejándose del sonido clásico de la banda sin transmitir en ningún momento la sensación de estar persiguiendo tendencias pasajeras.

Todo lo contrario.

La canción demuestra que los Stones siguen componiendo desde la curiosidad y no desde la obligación de satisfacer expectativas ajenas.

El tramo final del disco ofrece dos de los momentos más emotivos. "Back In Your Life" funciona casi como una despedida cargada de sensibilidad, mientras "Beautiful Delilah" apuesta por una producción deliberadamente lo-fi que prioriza la emoción por encima de la perfección técnica.

Viejos, sí. Acabados, ni hablar.

A estas alturas resulta absurdo preguntarse si The Rolling Stones siguen siendo capaces de escribir buenos discos.

Foreign Tongues responde por sí solo.

No pretende superar las grandes obras maestras del grupo, pero tampoco vive de ellas. Su mérito consiste en demostrar que todavía existe espacio para seguir escribiendo nuevos capítulos con personalidad propia.

Más de sesenta años después, Mick Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood siguen entendiendo que el rock no depende de la edad, sino de la actitud.

Y mientras mantengan esa convicción, seguirán siendo unas auténticas majestades.

Coincidiendo con la promoción de Foreign Tongues, Mick Jagger también ha protagonizado uno de los momentos más comentados de las últimas semanas al responder, por primera vez, al famoso monólogo del humorista John Mulaney.

En su especial Kid Gorgeous (2019), el cómico recordó su experiencia trabajando con Jagger durante su participación en Saturday Night Live y aseguró, entre bromas, que el cantante "no era una persona agradable", aunque matizaba que probablemente esa percepción estuviera condicionada por una vida marcada por más de cinco décadas de fama mundial.

En una entrevista concedida a The New York Times, Jagger explicó que nunca había visto aquel especial, aunque admitió que una carrera como la suya cambia inevitablemente la forma de relacionarse con el entorno.

Más que molestarse por aquellas palabras, el líder de The Rolling Stones pareció comprender el punto de vista de Mulaney, aceptando que vivir durante décadas bajo una atención constante modifica la percepción de la realidad.

Una respuesta tranquila y elegante que vuelve a demostrar que, después de más de sesenta años en primera línea, pocas cosas parecen sorprender ya a Mick Jagger.


Redacción: Izan López

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