“Les estamos robando… JAJAJA y aún así pagan”: los polémicos mensajes de Ticketmaster que incendian el mundo del concierto

Lo que durante años fue una sospecha, hoy se confirma como evidencia judicial. Los mensajes internos filtrados de Ticketmaster y Live Nation han mostrado un desprecio explícito por los consumidores y una consciencia total del abuso en los precios de entradas y servicios auxiliares.
Durante el juicio antimonopolio en Estados Unidos, el Departamento de Justicia presentó conversaciones de Slack entre ejecutivos, donde se puede leer frases tan contundentes como:
"Robbing them blind" ("los estamos desplumando vivos"),
"These people are so stupid" ("Esta gente es tan idiota"),
"I almost feel bad taking advantage of them… JAJAJA".
Según los documentos, Ben Baker, entonces director regional de ticketing de Live Nation, y Jeff Weinhold se mofaban de cobrar tarifas exorbitantes por servicios complementarios. Aparcamientos VIP de hasta 250 dólares, acceso a clubs exclusivos por más de 125 dólares, e incluso estacionamiento "en la hierba" por 50 dólares, con plena conciencia de que los asistentes no tenían otra opción.
La acusación sostiene que la estrategia de Ticketmaster y Live Nation se basa en exprimir al consumidor hasta el último dólar, aprovechando su posición dominante en el mercado de venta de entradas. El monopolio, según el gobierno, permite que los precios se inflen sin competencia real y que la gente pague por servicios que deberían ser secundarios.
Live Nation ha restado importancia a los mensajes, calificándolos de "bromas de pasillo" y asegurando que no reflejan sus valores ni la forma en que operan. Sin embargo, los fiscales los consideran prueba de que la empresa actúa conscientemente para maximizar ganancias a costa de los asistentes.
El escándalo llega en un momento delicado. Aunque Live Nation llegó a un acuerdo provisional con el Departamento de Justicia, este solo establece límites como un tope del 15% en ciertos cargos de servicio y permite que recintos y promotores trabajen con otras plataformas. Más de dos docenas de estados han rechazado esa salida y siguen litigando, apuntalando la idea de que el problema no era percepción de los fans, sino un modus operandi consciente y sistemático.

Los mensajes filtrados, que The Groove Club pudo verificar directamente en documentos judiciales, incluyen comentarios como:
"Cobro 50 dólares por aparcar en la hierba (risas) y 60 dólares si es un lugar más cercano"
"El aparcamiento VIP debería costar 75 dólares pero mi tarifa ahora comienza en 100 dólares"
Frases que muestran, según los fiscales, cómo los directivos se burlaban de los clientes mientras inflaban precios sin medida. La filtración ha generado indignación en los medios especializados y entre consumidores, muchos de los cuales siempre sospecharon de prácticas abusivas en la venta de entradas.
¿Qué pasa en España?
Hasta ahora, no hay noticias de que Ticketmaster España esté siendo investigada por prácticas similares. Sin embargo, la polémica estadounidense ha encendido la alerta entre usuarios y asociaciones de consumidores en todo el mundo, quienes cuestionan las tarifas de servicios auxiliares y la transparencia de las compañías de ticketing.
En cualquier caso, el caso confirma algo que los consumidores de la música venían diciendo desde hace años. Los abusos en la venta de entradas no son coincidencia ni casualidad, sino una estrategia consciente de una empresa con poder casi absoluto sobre los precios de conciertos y festivales.
La pregunta que queda flotando en el aire es si tendrá esta filtración repercusión global, o seguirá siendo solo un escándalo judicial estadounidense que deje a los consumidores sintiéndose engañados.

Redacción: Izan López
